Concentrémonos en el verdadero problema.

La persona aquejada de ataques de ansiedad u obsesiones también padece un trastorno puramente mental, por lo que es esencial que deje de buscar la solución en medicamentos, acupuntura, vitaminas o minerales.
 
¡Ya basta! Centrémonos en el único causante del problema: el fenómeno mental del círculo vicioso del temor. Pensemos que, cuanto más nos concentremos en el verdadero problema, antes acabaremos con él.
 
Por mucho tiempo que se haya sufrido un trastorno, por muy grave que sea, por muchos médicos que se hayan visitado, se trata de un fenómeno mental y la solución definitiva está a la vuelta de la esquina.
Fuente: pinterest.com

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