Metáfora del Jardín

Hola amig@s!!

Hoy os invito a reflexionar sobre lo que realmente importa.

Cada uno de nosotros damos importancia a ámbitos diferentes, en función de nuestra historia de vida, de nuestras experiencias y aprendizajes. Así pues, nadie puede decidir por nosotros qué es importante en nuestra vida, cual es nuestra jerarquía de valores y donde debemos poner nuestro esfuerzo.

A veces se nos presentan obstáculos y olvidamos qué es lo que queremos realmente. Nos focalizamos en «ser felices», y para ello nos centramos en  eliminar nuestros miedos, obsesiones, preocupaciones,… sin darnos cuenta de que así, dejamos de plantearnos qué queremos y cómo actuar para ir en la dirección de lo que realmente nos importa.

Kelly G. Wilson y M. Carmen Luciano Soriano plantean la metáfora del jardín para tratar de ponernos en contacto con lo que realmente importa en nuestra vida.

Supón que eres un jardinero que amas tu jardín, que te gusta cuidar de tus plantas, y que nadie más que tú tiene responsabilidad sobre el cuidado de tus plantas.

Supón que las plantas son como las cosas que quieres en tu vida, y piensa: ¿cuáles son las plantas de tu jardín? ¿cómo ves las plantas como jardinero? ¿tienen flores, huelen bien, están frondosas? ¿Estás cuidando las plantas que más quieres, como querrías cuidarlas?… (más…)

Fuente: pinterest.com

Conferencia en Málaga

El martes 21 de enero a las 19h estaré en Málaga, concretamente en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) situado en c/Alemania, s/n, para dar una charla de porqué NADA ES TAN TERRIBLE.
 
Aforo limitado
Fuente: diariosur.es

Amor verdadero.

Miedo objetivo y temor neurótico.

El ser humano puede experimentar dos clases de temores. Por un lado, «el miedo objetivo» (a amenazas externas), como por ejemplo a las cucarachas, a que nos embista un toro o nos descerrajen un tiro en un atraco y, por otro, «el temor neurótico»: el miedo a las propias sensaciones, pensamientos y emociones.
 
El miedo objetivo es esquivable si evitamos el objeto temido, pero, ay, no así el temor neurótico. Este último es una faena porque nuestras sensaciones nos acompañan a todas partes: ¡están dentro de nosotros! El temor neurótico, además, tiene la cualidad de crecer en una espiral diabólica que se retroalimenta hasta niveles sorprendentes.

Miedo objetivo y temor neurótico.

El ser humano puede experimentar dos clases de temores. Por un lado, «el miedo objetivo» (a amenazas externas), como por ejemplo a las cucarachas, a que nos embista un toro o nos descerrajen un tiro en un atraco y, por otro, «el temor neurótico»: el miedo a las propias sensaciones, pensamientos y emociones.

El miedo objetivo es esquivable si evitamos el objeto temido, pero, ay, no así el temor neurótico. Este último es una faena porque nuestras sensaciones nos acompañan a todas partes: ¡están dentro de nosotros! El temor neurótico, además, tiene la cualidad de crecer en una espiral diabólica que se retroalimenta hasta niveles sorprendentes.

La queja: la gran destructora

Hola amig@s!!

hoy os traemos un texto sobre la queja y sus efectos negativos, esperamos que lo disfrutéis y os sirva!

Un abrazo,

“¡Madre de dios! Me he equivocado en el trabajo, seguro que se darán cuenta y me tacharán de torpe e ineficaz ¡Soy un inútil, un tonto sin salvación! ¡Pobre de mi! ¡Tonto,tonto!” 

“Mis amigos no me llamaron aquel fin de semana que se fueron de fiesta y lo pasaron tan y tan bien, tal y como vi en Instagram… ¡Qué malos son! ¡Qué mal me tratan! ¡Pobre de mi! ¡Indignos, malos, traidores!”

“Acabo de salir de una enfermedad y cojo otra, qué desgraciado soy y qué malo es el mundo ¡Todo es enfermedad y desgracias a mi alrededor! ¡Qué horrible es el mundo! ¡Qué desgraciado soy! ¡Pobre de mi! ¡Qué horror, qué horror!”

Y podríamos estar así todo el día ¿Verdad? Y es que gran parte del pensamiento irracional, ese que tanto daño hace a nuestras emociones, se podría resumir en una sola palabra: QUEJA. Si estás sufriendo emocionalmente es más que probable que, aunque no lo sepas, hayas caído en las sutiles redes de la queja y la autocompasión. Caer es sumamente fácil. No te culpabilices, tú no sabías que esto podía acabar así. De hecho, en nuestra sociedad, hay una tendencia enorme a creer que “hay que sacar lo malo fuera” y esto nos pone a los pies de los caballos de la temida queja, la gran destructora de la salud mental.

Date cuenta de los efectos destructivos que tiene en nuestro diálogo interno. La queja centra la atención en lo malo y todo aquello que enfocamos con la atención, crece. Es un efecto ampliamente demostrado por la ciencia. Además, hay que pensar que todo aquello que hacemos muchas veces se convierte en rutina, por lo que acaba formando parte de nuestra forma de ser. Es un pez que se muerde la cola. A más queja, más fácil resulta seguir quejándose, de modo que con el tiempo acabamos diciendo: “¡Yo soy así! ¡No tengo remedio!” (Más queja…).

Es sumamente importante tomar consciencia de los efectos negativos que tiene la queja. Por lo tanto, proponte dejar de hacer esa rutina que tan nociva es para tu vida. Igual que todo el mundo se plantea abandonar el alcohol o el tabaco, porque conocen que es realmente malo, la queja debe estar en ese mismo panteón de “conductas de mierda que tengo que dejar tarde o temprano”.

Antonio Soto

Psicólogo Colaborador del Centro de Terapia Breve

Bastantidad.

Siempre que hablo de <<bastantidad>>, la gente suele darme la razón en cuanto a los bienes materiales. Me dicen: <<Es cierto, Rafael, tenemos demasiadas cosas. Esta sociedad de consumo es una exageración>>. Pero frecuentemente no caemos en que la <<bastantidad>> también hace referencia a los bienes inmateriales.
 
En Occidente somos insaciables también en referencia a las virtudes, los amigos, la salud, el amor sentimental, la cultura, la extroversión, la necesidad de respeto, la libertad, la pasión vital, el entretenimiento… Es decir, muchas veces enfermamos más por exigirnos bienes inmateriales que por dinero o poder.
 
Nunca seremos personas psicológicamente sanas si nos permitimos más necesidades que las de tener la comida y la bebida del día. Si entramos en la dinámica de la insaciabilidad, tras satisfacer una de esas exigencias, vendrá otra y otra y otra, en un bucle sin fin. Ninguna de ellas, por virtuosa que parezca, cabe en la mente de una persona fuerte.
 
Fuente: mx.depositphotos.com

Einstein dijo…

Las 3 P del cambio.

Las 3 <<P>> del cambio son:
a) Persuasión;
b) Pedagogía;
c) Perseverancia.
 
La PERSUASION consiste en convencer de que el cambio es ¡genial!
 
La PEDAGOGIA es ofrecer una vía de aprendizaje fácil.
 
La PERSEVERANCIA es la necesidad de ensayo e insistencia.
Fuente: ofertia.com
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