¿Cuál es el combustible del cambio?

En mis queridas escuelas Montessori, de las más avanzadas y racionales que existen, saben aplicar muy bien la estrategia de las tres «P» para el cambio. María Montessori, médica italiana de principios del siglo xx, sabía que la transformación es fácil si la proponemos desde esta óptica natural y amable.
 
En sus escuelas, por ejemplo, tienen asignaturas como «Aprender a abotonarse la bata». Los niños más pequeños ensayan, una y otra vez, cómo introducir el botón en el ojal. Poco a poco, con cariño. Un día tras otro.
 
Cuando por fin consiguen hacerlo con toda destreza, ¡que orgullo sienten! Ya no permitirán que sus padres les abotonen la chaqueta nunca más. Sus caritas de satisfacción son maravillosas y sus ganas de seguir aprendiendo, enormes.
 
¿Nos parece hoy innecesaria la «asignatura del botón»? ¡Para nada! La dulce perseverancia es una de las más importantes claves del cambio. No lo olvidemos nunca.
Los resultados serán inesperados: unos avances jamás vistos y un nuevo dominio de las relaciones personales.
Fuente: steemit.com

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