Desensibilización neuronal de los estímulos negativos.

No sé en cuántas ocasiones habré explicado a mis pacientes la metáfora de la cloaca. ¡Cientos! Muchos de ellos llegan a mí en estados muy precarios: arruinados a nivel emocional, exhaustos por las palizas que les propina su neura, pensando en el suicidio día sí, día también. Y esta metáfora, este cuentecito, es la clave de su renacimiento, porque les permite comprender con claridad cuál va a ser el plan de trabajo. Y, armados con esa hoja de ruta, empiezan el tratamiento con paso firme. Pues bien, tú estás a punto de dar ese mismo paso.
 
La metáfora dice así:
 
Imagina que te acaban de emplear para trabajar en las cloacas de tu ciudad. Hoy es tu primer día. Te acompañan dos compañeros veteranos. Juntos, levantáis la tapa de una alcantarilla y os introducís en los túneles con todo vuestro equipo a cuestas: altas botas de goma, mono protector que se lava cada día, etc. En cuanto pisas el suelo de la alcantarilla, una intensa peste te golpea las fosas nasales, ¡pese a que llevas una excelente mascarilla protectora!
 
Visualiza que, al cabo de dos horas de trabajo, os detenéis para hacer un descanso y tus dos compañeros sacan un bocadillo. Tú, asombrado, exclamas:
 
—Pero, chicos, ¡no me digáis que vais a comer aquí ahora! ¡Con esta tremenda peste!
Tus compañeros ríen.
—Pero ¿de qué hablas, novato? Si aquí corre el aire puro. Visualiza, a continuación, que han pasado varios meses.
Una tarde regresas a casa del trabajo y, al cruzar la puerta, tu pareja te grita:
—¡Cariño, por Dios, quítate esa ropa ahora mismo y métete en la ducha! ¿Cuántas veces te he dicho que no entres así en casa?
—Perdona, amor . Es que llego tarde al dentista. Pero . . . ¿de verdad huelo mal? —preguntas sinceramente.
—¡Dios mío! ¡Apestas! ¡Venga, a la ducha! —concluye ella.
 
La metáfora de la cloaca describe un fenómeno que todos hemos experimentado, aunque no le hayas puesto un nombre: «la desensibilización neuronal de los estímulos negativos» . Esto es, después de una exposición masiva y continua a un estímulo nocivo, el cerebro elimina la percepción negativa.
 
Los médicos forenses, por ejemplo, ni se inmutan mientras sierran la cabeza a un muerto, porque se han desensibilizado a la aprensión natural que sentimos los seres humanos ante la visión de un cadáver abierto. Para ellos es como colgar un cuadro en la pared.
 
La mente es capaz de desactivar las neuronas que captan algo nocivo si:
 
• Nos exponemos todos los días.
• La inmersión en la sensación desagradable es completa.
 
Voilà! Éste es el principio mágico en el que se basa nuestro trabajo para DESAPRENDER EL MIEDO.
Fuente: bbc.com

Inseguridad asfixiante

Hola amig@s!!

Aquí os dejo un cuento del libro “Aplícate el cuento” que habla de hasta qué punto se puede llegar a ahogar a la pareja si estás lleno de inseguridad a que te deje, a no parecerle bien, a que te sea infiel..

Un relato nos cuenta que un viejecito se hallaba sentado al lado de un camino, a unos kilómetros de un pueblo. Estaba cansado y sin fuerzas. Entonces, pasó por allí un joven que caminaba ligero.

– Buen hombre – dijo el viejo – debo ir al pueblo pero no tengo fuerzas. ¿Serías tan generoso de cargar conmigo y llevarme allí? (más…)

Amigos del miedo.

«Tenemos que hacernos amigos una y otra vez de nuestro miedo; y repetirlo un billón de veces con plena conciencia. Entonces, sin darnos cuenta, algo empieza a cambiar.»
 
PEMA CÖDRÖN
 
Fuente: happinessin-life.com

Charla Zaragoza

Hola amig@s,
El 21 de diciembre a las 19:00h estaré en la sala Ámbito Cultural del Corte Inglés del Paseo Independencia de Zaragoza para dar una charla sobre mi último libro «Sin Miedo».
Nos vemos!!
Fuente: zaragozaguia.com

¿Deberías?

Albert Ellis, el padre de la psicología cognitiva, estableció una clasificación de todas las creencias irracionales que pueden existir (y puede haber infinitas). Le salieron 3 grupos:
1. ¡Debo! hacer las cosa siempre bien.
2. La gente me ¡debe! tratar siempre bien.
3. El mundo ¡debe! funcionar de forma correcta.
Fijémonos que las creencias irracionales son siempre «deberías», exigencias absolutistas cargadas de presión y con la absurda lógica de la obligación.
Fuente: llevatilde.es

Perder el miedo al miedo.

El camino para la curación consiste, en pocas palabras, en perder el miedo al miedo.

El miedo es HUMO

Recordemos que el miedo es HUMO. Todas las emociones negativas lo son, en realidad. Son creaciones de nuestra mente que desaparecerán de forma aparentemente milagrosa si dejamos de temerlas. Si nos ponemos cómodos en su presencia.
 
Fuente: farmaceuticosdesevilla.es

Zona de confort

Hola amig@s!!

¿Queréis salir de vuestra zona de confort?

Lo que te mantiene en tu zona de confort no es su comodidad, sino el miedo al cambio.

Esa falsa creencia, de que no serás capaz de construir bienestar en un escenario diferente al actual.

Cuando nos saturamos de sufrimiento en nuestra propia zona de confort, y este alcanza niveles superiores al sufrimiento que nos provoca el miedo a cambiar, es cuando nos atrevemos a dar el paso definitivo, y así poder construir ese cambio que tanto necesitábamos.

A su vez, poco a poco, descubrimos que ese nuevo escenario dónde nos ha traído el temible cambio, no es tan oscuro cómo pintaba nuestra creativa mente de tendencia ilusoria y pesimista, sino que podemos llegar a encontrar en él, grandes oportunidades de mejora y crecimiento.

Sin Duda.

 

Bernat Fisas

Psicólogo colaborador del Equipo de Terapia de Rafael Santandreu

Miedo al miedo.

La solución a todos los trastornos de los que nos ocupamos (ataques de pánico, TOC, timidez, hipocondría, depresión, etc.) se puede resumir en una sola frase: <<Dejar de tener miedo a la emoción>>.
 
En el momento en que dejamos de temerla, el problema se resolverá de forma instantánea, aunque ese proceso pueda demorarse meses.
¿Quié significa dejar de tener miedo al miedo?
 
1) Estar cómodo con él.
2) No pensar en la ansiedad (o la depresión) como si fuera una amenaza, sino como una minucia sin importancia. Incluso como algo familiar que nos puede ser útil.
3) Que nos dé igual si se produce o no.
Fuente: psicoadapta.es

Buena autoestima

La buena autoestima no consiste en convencerse de que uno vale, sino de que todos valemos.

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