AFRONTAR

LA SOLUCIÓN DE LOS CUATRO PASOS
 
Afrontar:
 
Cuando aparezca el temor (o cualquier emoción desagradable), una palabra debe venir a la mente: «afrontar».
Tengamos presente que la verdadera gasolina de la ansiedad es «evitar», es decir, salir huyendo.
Es natural que la mente piense en escapar del malestar. Pero esa huida se vuelve en nuestra contra y se transforma en un huracán que lo arrasa todo. Por lo tanto, la huida es el auténtico problema, lo que nos conduce a una conclusión clara: ¡Hay que dejar de evitar! Lo antes posible, de forma contundente y continua. En eso consiste afrontar.
Afrontar implica, pues, acudir, una y otra vez, a la fuente del malestar para, en poco tiempo, desactivar completamente la emoción. ¡Eliminarla para siempre! Extirparla de una vez por todas.
 
Fuente: llevatilda.es

Perfectamente imperfectos

¡No necesitamos ser perfect@s! Qué alivio…

Para empezar, las personas somos seres falibles por naturaleza. Tarde o temprano cometeremos algún error, posiblemente fracasaremos o tendremos alguna limitación por el motivo que sea. ¡Lo importante es que no es necesario machacarnos por ello!

La imperfección es lo que nos une como seres humanos. Es lo que nos hace personas. ¿Conoces a alguien que no cometa errores nunca? ¿Entonces por qué a veces nos lo exigimos a nosotr@s mism@s? A veces en nuestro trabajo, en los estudios, en relación con nuestro físico, como padres, madres o hij@s, incluso en nuestros momentos de ocio podemos llegar a exigirnos la perfección. (más…)

Carisma vs timidez.

Las personas demasiado tímidas se bloquean porque se presionan a sí mismas para rendir: para ser interesantes o divertidas.
 
Si queremos dejar atrás la timidez y dar la bienvenida al carisma, el secreto es llevar a cabo, en cada una de nuestras interacciones, ese trabajo de conexión sagrada con los demás. Llegar al niño maravilloso que todos llevamos dentro.
 
Fuente: itakaescolapios.org

¿Buscas paz?

Fuente: pinterest.es

Desensibilización neuronal de los estímulos negativos.

No sé en cuántas ocasiones habré explicado a mis pacientes la metáfora de la cloaca. ¡Cientos! Muchos de ellos llegan a mí en estados muy precarios: arruinados a nivel emocional, exhaustos por las palizas que les propina su neura, pensando en el suicidio día sí, día también. Y esta metáfora, este cuentecito, es la clave de su renacimiento, porque les permite comprender con claridad cuál va a ser el plan de trabajo. Y, armados con esa hoja de ruta, empiezan el tratamiento con paso firme. Pues bien, tú estás a punto de dar ese mismo paso.
 
La metáfora dice así:
 
Imagina que te acaban de emplear para trabajar en las cloacas de tu ciudad. Hoy es tu primer día. Te acompañan dos compañeros veteranos. Juntos, levantáis la tapa de una alcantarilla y os introducís en los túneles con todo vuestro equipo a cuestas: altas botas de goma, mono protector que se lava cada día, etc. En cuanto pisas el suelo de la alcantarilla, una intensa peste te golpea las fosas nasales, ¡pese a que llevas una excelente mascarilla protectora!
 
Visualiza que, al cabo de dos horas de trabajo, os detenéis para hacer un descanso y tus dos compañeros sacan un bocadillo. Tú, asombrado, exclamas:
 
—Pero, chicos, ¡no me digáis que vais a comer aquí ahora! ¡Con esta tremenda peste!
Tus compañeros ríen.
—Pero ¿de qué hablas, novato? Si aquí corre el aire puro. Visualiza, a continuación, que han pasado varios meses.
Una tarde regresas a casa del trabajo y, al cruzar la puerta, tu pareja te grita:
—¡Cariño, por Dios, quítate esa ropa ahora mismo y métete en la ducha! ¿Cuántas veces te he dicho que no entres así en casa?
—Perdona, amor . Es que llego tarde al dentista. Pero . . . ¿de verdad huelo mal? —preguntas sinceramente.
—¡Dios mío! ¡Apestas! ¡Venga, a la ducha! —concluye ella.
 
La metáfora de la cloaca describe un fenómeno que todos hemos experimentado, aunque no le hayas puesto un nombre: «la desensibilización neuronal de los estímulos negativos» . Esto es, después de una exposición masiva y continua a un estímulo nocivo, el cerebro elimina la percepción negativa.
 
Los médicos forenses, por ejemplo, ni se inmutan mientras sierran la cabeza a un muerto, porque se han desensibilizado a la aprensión natural que sentimos los seres humanos ante la visión de un cadáver abierto. Para ellos es como colgar un cuadro en la pared.
 
La mente es capaz de desactivar las neuronas que captan algo nocivo si:
 
• Nos exponemos todos los días.
• La inmersión en la sensación desagradable es completa.
 
Voilà! Éste es el principio mágico en el que se basa nuestro trabajo para DESAPRENDER EL MIEDO.
Fuente: bbc.com

Inseguridad asfixiante

Hola amig@s!!

Aquí os dejo un cuento del libro “Aplícate el cuento” que habla de hasta qué punto se puede llegar a ahogar a la pareja si estás lleno de inseguridad a que te deje, a no parecerle bien, a que te sea infiel..

Un relato nos cuenta que un viejecito se hallaba sentado al lado de un camino, a unos kilómetros de un pueblo. Estaba cansado y sin fuerzas. Entonces, pasó por allí un joven que caminaba ligero.

– Buen hombre – dijo el viejo – debo ir al pueblo pero no tengo fuerzas. ¿Serías tan generoso de cargar conmigo y llevarme allí? (más…)

Amigos del miedo.

«Tenemos que hacernos amigos una y otra vez de nuestro miedo; y repetirlo un billón de veces con plena conciencia. Entonces, sin darnos cuenta, algo empieza a cambiar.»
 
PEMA CÖDRÖN
 
Fuente: happinessin-life.com

Charla Zaragoza

Hola amig@s,
El 21 de diciembre a las 19:00h estaré en la sala Ámbito Cultural del Corte Inglés del Paseo Independencia de Zaragoza para dar una charla sobre mi último libro «Sin Miedo».
Nos vemos!!
Fuente: zaragozaguia.com

¿Deberías?

Albert Ellis, el padre de la psicología cognitiva, estableció una clasificación de todas las creencias irracionales que pueden existir (y puede haber infinitas). Le salieron 3 grupos:
1. ¡Debo! hacer las cosa siempre bien.
2. La gente me ¡debe! tratar siempre bien.
3. El mundo ¡debe! funcionar de forma correcta.
Fijémonos que las creencias irracionales son siempre «deberías», exigencias absolutistas cargadas de presión y con la absurda lógica de la obligación.
Fuente: llevatilde.es

Perder el miedo al miedo.

El camino para la curación consiste, en pocas palabras, en perder el miedo al miedo.

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