No a las emociones negativas.

Las emociones negativas tienen una morbosa cualidad y es que producen pensamientos asociados que abogan porque abandonemos los compromisos que nos atemorizan: <<Es un error>>, <<no podrás conseguirlo>>, <<vas a sufrir demasiado>>, <<en realidad, prefieres hacer otra cosa>>, <<tú familia lo pasará mal>>… Todos esos pensamientos son material de desecho que aparece en nuestra mente sólo para empujarnos a retirarnos. No son razones válidas.
 
La persona madura aprende a decirles a todos esos pensamientos:
-Sea un error o no lo sea… vaya a sufrir o no… voy a cumplir con mis compromisos, porque tengo que educar mi mente y ésta es la única forma de hacerlo. A partir de ahora, voy a acabar lo que he empezado y a hacer lo que dije que haría, pase lo que pase.

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