Miedo al miedo.

La solución a todos los trastornos de los que nos ocupamos (ataques de pánico, TOC, timidez, hipocondría, depresión, etc.) se puede resumir en una sola frase: <<Dejar de tener miedo a la emoción>>.
 
En el momento en que dejamos de temerla, el problema se resolverá de forma instantánea, aunque ese proceso pueda demorarse meses.
¿Quié significa dejar de tener miedo al miedo?
 
1) Estar cómodo con él.
2) No pensar en la ansiedad (o la depresión) como si fuera una amenaza, sino como una minucia sin importancia. Incluso como algo familiar que nos puede ser útil.
3) Que nos dé igual si se produce o no.
Fuente: psicoadapta.es

2 comentarios en “Miedo al miedo.

  1. Nacho

    Estimado Rafael;

    Después de haber leído todos sus libros, permítame sentirme cercano a su persona y compartir con usted mis experiencias en relación a la enfermedad que me acompaña hace más de 40 años, llamada popularmente TOC y dentro de la misma bajo el espectro de lo que se conoce con el nombre de trastorno obsesivo compulsivo puro.
    Sin con mi relato puedo ayudar a otras personas me sentiré tremendamente feliz, porque sólo sujetos como nosotros sabemos lo importante que es la ayuda de los demás y sentirse comprendido ante un problema que genera un enorme sufrimiento y una profunda incomprensión.
    Me gustaría comenzar mi exposición por el final y dar las gracias al Toc, pues si bien es verdad que me ha acompañado toda mi vida y me ha hecho y me sigue haciendo sufrir bastante, también es verdad, y puedo decirlo con todo el convencimiento, que me ha hecho mejor persona, valorar cosas que nunca hubiera valorado sin mi compañero de viaje el Toc y lo que es más importante de todo me ha dado una capacidad infinita para amar y sentirme amado.
    Mi nombre es Nacho, soy una persona felizmente casado, padre de dos hijos maravillosos, tengo 50 años y desde hace más de 25 años ejerzo de profesor en un instituto de secundaria en la provincia de Almería.
    Mi trastorno obsesivo se desarrolló a los 13 años ( hace más de 35 años). Después de todo este tiempo y gracias a mi carácter obsesivo he estudiado en profundidad esta enfermedad y a día de hoy puedo decir que me considero un experto en la materia al menos en todo lo referente a la teoría, con respecto a la practica sigo trabajando que no luchando pues como bien sabe la resistencia no fue una buena estrategia para contra restar los síntomas del Toc.
    En mi caso, supongo como en el de la mayoría de los pacientes que sufren Toc puro, influyen varios aspectos que considero relevantes para justificar dicho trastorno, por supuesto y estoy convencido de que existe un componente genético que si bien no es determinante si estamos más susceptibles a desarrollar dicho trastorno, de hecho mi madre siempre ha sido una persona con problemas mentales en su caso derivados por una obsesión con las enfermedades, refugiada en la medicación y en los ansiolíticos y que por desgracia nos ha influido en la educación y la convivencia familiar, tengo cuatro hermanos ( dos varones y dos mujeres) y todos ellos padecen toc y curiosamente éste es más acusado en los varones.
    En mi caso y a diferencia de mi madre y quizás por el rechazo de lo vivido en casa de mis padres nunca me he querido reflejar en la medicación y he optado por el deporte, la meditación, mis creencias, el conocimiento de la propia enfermedad y la terapia cómo herramientas adecuadas para convivir de la mejor manera con dicho trastorno.
    A parte del componente genético mencionado mi toc puro se desarrolla fundamentalmente por mi educación tremendamente moralista y donde por desgracia todo era pecado.
    Pertenezco a una familia de clase media-alta, soy el segundo de 5 hermanos, mi padre es médico y una gran persona, todo un referente en mi vida y persona a la que admiro por el sentido que da a la vida y por considerarlo un autentico sufridor por la situación que tiene que convivir con mi madre, solo aguantable por el profundo amor que se tienen.
    En los años 80 estudiaba en un colegio del Opus Dei, donde cómo podrán imaginar todo era pecado y todo atentaba contra la moral y poco menos que uno quedaba condenado en ir al infierno sólo por hacer cosas naturales y propias de la edad. Pero cómo todo aquello que se prohíbe atrae más la curiosidad, recuerdo como con doce o trece años y cuando se nos despierta la sexualidad nos atraían las películas pornográficas, revistas y todo aquello que tuviera una contenido sexual.
    Existe un punto de inflexión en mi vida a los 13 años, cuando voy a un cine sólo a ver una película de adultos y una persona mayor se sienta a mi lado con malas intenciones y donde hay un momento que me toca la pierna. No pasó nada más, pero mi mente interpretó ésta situación como algo traumático y empezaron a generarse en mi mente pensamientos absurdos e irracionales y a tener un sentimiento grande de culpabilidad. Mis padres me llevaron a psiquiatras y psicólogos que no supieron enfocar el problema y se limitaron a atiborrarme de medicación o a terapias de evitación que no hicieron más que agravar el problema.
    A partir de ahí se despertó el problema del toc puro, con pensamientos en su 95% de contenido sexual y religioso que me causaban un sufrimiento difícil de describir con palabras.
    Han sido más de 30 años de verdadero calvario, 30 años donde me sentía una persona loca, sucia y un sinfín de calificativos que me anulaba como persona, aún así siempre he tenido una gran capacidad de superación y mi vida continuaba aún con las limitaciones y el sufrimiento que me generaba la enfermedad hasta el punto de qué fui un deportista de élite con una beca para la olimpiada de Barcelona 92, estudié la carrera de ciencias de la actividad física y el deporte, me casé, tengo dos hijos y una dilatada y exitosa carrera profesional como docente. Todo ello conseguido a base de un gran esfuerzo y no exento de un tremendo sufrimiento que solo podrán comprender las personas que padecen éste tipo de enfermedad.
    Todo cambió hace 10 años, cuando mi vida sufrió cambios muy importantes que supusieron un estrés desmesurado y por tanto una gran ansiedad que como todos comprenderán están totalmente ligados al trastorno obsesivo compulsivo. Por aquella época vivía en Jaén de donde soy natural, recientemente habíamos comprado una casa que estrenábamos con toda nuestra ilusión, disfrutábamos de la compañía de nuestros hijos de 10 y 11 años, el mayor jugaba al fútbol que por cierto se le daba muy bien y supondría que ese mismo año nos dejara para marcharse con solo 11 añitos a la cantera del Villarreal y dejar de vivir con nosotros, trasladé a la familia a Almería conmigo, mi hija hacía 6º de primaria, no encontrábamos colegio, no se adaptaba, no aceptaba su nueva situación, no encontrábamos casa para vivir, todo un caos.
    Ante esta situación mis emociones se desbordaron, mi trastorno se hizo más severo que nunca y ante una situación de SOS y de tremenda desesperación decidí pedir ayuda. Fue entonces cuando hablé con mi mujer y le conté lo que llevaba más de 30 ocultando, decidí acudir a un psiquiatra, el cual le puso nombre a mi enfermedad y me decidí a tomar mi primera medicación ( sertralina) y a realizar mi primera terapia.
    Recuerdo como mi primera terapia cognitivo conductual con exposición y prevención de respuesta, sorprendí al propio psicólogo porque en mi capacidad de quererlo controlar todo tuve que darme cuenta de que hasta de la propia terapia lo estaba convirtiendo en algo completamente obsesivo y no paraba de investigar, de buscar en internet, de escribirme los pasos que tenía que hacer etc,
    El proceso fue muy largo y duro hasta que poco a poco me iba dando cuenta de las cosas y sacaba mis propias conclusiones. A día de hoy puedo decir que estoy recuperado a un 80%. Coincido con usted como decía en su último libro que la exposición debe de ser total, que aquí no valen las medias tintas, ahí todavía tengo una asignatura pendiente, porque creo que mi exposición no ha sido completa, todavía trato de no ver noticias desagradables en televisión, no leer noticias relacionadas con temas de carácter sexual en incluso a veces sigo huyendo de situaciones que sé que me generarán un profundo malestar.
    Siento que he trabajado mucho pero que aún me queda mucho camino por recorrer. Aun así puedo decirle que mi vida ha cambiado de forma considerable, soy muchísimo más feliz, me siento mejor padre, esposo, hijo, profesor, amigo, compañero, siempre trata de ser amable, ayudar a los demás, soy muchísimo más agradecido, valoro la vida y siento que estoy lleno de amor.
    Daría lo que fuera por estar recuperado al 100% porque soy consciente de lo bonita que es la vida y lo que me estoy perdiendo y lo que es peor por cosas que solo están en mi imaginación y que no se corresponden con la realidad.
    Solo quiero darle las gracias por ayudar a mi persona con sus libros de fácil lectura y que me han permitido identificarme con otras personas que viven en ésta cárcel del pensamiento que supone el Toc.

    Gracias de corazón Rafael. Un cordial saludo.

    Reply
    1. Rafael SantandreuRafael Santandreu

      Buenos días Nacho,

      Muchas gracias por tu testimonio. Realmente, como tu comentas, los testimonios son de gran ayuda para las personas que pasan por la misma situación, así que tu experiencia seguro ayudará a más gente.
      Sigue trabajando en tu camino y seguro que cada vez te sentirás mucho mejor.

      Un cordial saludo

      Reply

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