Mente grande y mente pequeña.

Según los meditadores, la <<mente grande>> es como un lago siempre calmo, enorme. Sin embargo, la <<mente pequeña>> se agita fácilmente y produce remolinos diminutos en esa superficie gigante que es <<la mente grande>>.
 
Nuestras emociones negativas son esos remolinos que podemos aprender a calmar. La clave es no identificarse con ellos. Colocarse en la mente del espectador (o <<mente grande>>) para que esa energía transite y se pierda con fluidez.
 
Las personas más fuertes y felices parecen tener una excelente habilidad para colocarse en la mente del espectador. Desde ahí, no le dan tanta importancia a las emociones negativas; crean una distancia para con ellas.

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