Exigencias en las relaciones

Hola amig@s!!

a continuación encontraréis un artículo muy interesante sobre las relaciones y la aceptación incondicional de los demás, esperamos que os guste!

Un abrazo,

Todos tenemos puntos fuertes y puntos débiles, no existe la perfección y los problemas aparecen en el terreno de la amistad cuando exigimos a nuestros amigos y familiares que sean perfectos. Cuando lo hacemos, nos indignamos con facilidad y tendemos a descartar personas muy valiosas. Y, a veces, de tanto descartar y de buscar la mejor de las compañías nos quedamos solos.

Damos un giro en la forma de entender la amistad, cuando vemos al otro como una persona que no tiene porque estar disponible para nosotros en todo momento y en toda situación, sino disponible cuando lo puede estar. Tal y como lo definió Albert Ellis se trataría de «aceptar incondicionalmente» a la persona, ser más flexibles y aceptar la persona tal y como es, aprovechando sus puntos fuertes y relativizando sus conductas que no nos gustan. Si nuestro amigo llega siempre tarde, podemos aprovechar el tiempo leyendo o haciendo algo útil. Si nuestro amigo es poco generoso, no le pidamos dinero. Pero podemos aprovechar el resto de cualidades, porque las tiene aunque focalicemos en aquellos aspectos que no nos gustan. Otras veces, son los otros los que nos exigen la perfección y es conveniente reconducirlo. » Si me pides que te escuche «ahora» tal vez en este momento no me es posible».

Cada uno de nosotros escoge lo que desea aportar y exigirnos complacer al otro en detrimento de nuestro propio bienestar lleva al deterioro de la relación. Exigirse ser el amigo-a, hermano-a, padre- madre ideal comporta entrar en una espiral de malestar. Podemos ofrecer aquello que podemos dar, habrá cosas que no podemos y aceptarlo nos llevará relaciones más fluidas, cómodas y sanas. Si aportamos más con menos esfuerzo, estaremos más relajados y podremos dar más de nosotros.

Albert Ellis ya definió la creencia irracional: » La gente debe tratarme bien y el mundo tiene que ser justo». Esta creencia no concuerda con la realidad del día a día, las personas son como son y tienen sus propias creencias acerca de lo que significa la amistad. Y a veces exigimos al otro cosas que no nos pueden dar o nos piden cosas que no podemos dar.

Existe la creencia generalizada   de que las amistades son para siempre, cuando en la realidad experimentamos que una relación puede tener un principio y un final. Si una amistad se acaba eso no tiene porque ser dramático o catastrófico o significar que no haya sido una buena experiencia. Con esta nueva mirada más flexible aprendemos a revisar y actualizar el concepto de amistad.

Es interesante y sanador renunciar a exigir a los demás tener nuestros mismos valores, liberarnos de la creencia dogmática y ocupar nuestro tiempo con personas que también sean capaces de renunciar a las exigencias absolutistas de que seamos como ellos quieren. Nutriéndonos mutuamente en la relación desde la flexibilidad de aceptarnos tal y como somos.  Escogiendo el tipo de relación que queremos desde la libertad de elección y tal vez no tanto desde la presión de la soledad. Y manteniendo o iniciando relaciones con aquellas personas con quien queremos invertir nuestro tiempo sin exigencias desmesuradas.

Antonia Urrea

Psicóloga Colaboradora del Centro de Terapia Breve de Rafael Santandreu

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