Emociones inevitables.

La ansiedad, los nervios, la tristeza, las dudas, la vergüenza, la pereza… son en gran medida emociones inevitables. En numerosas ocasiones de nuestra vida no las podremos dejar de tener. Pero, atentos; la persona madura se las permite y se aprovecha de ellas para aprender cosas prácticas de su vida.
 
Los monjes budistas de todos los tiempos aprendieron que las emociones negativas son parte de la naturaleza humana. Son como el calor en verano y el frío en invierno. Pero la ilusión contraria, la fantasía de que podemos erradicarlas, es lo que provoca una gran parte de la neurosis y el sufrimiento humano.
 
La psicología cognitiva reduce las emociones negativas exageradas a través del pensamiento. Pero no puede eliminarlas del todo, como quisieran algunos pacientes neuróticos. Una parte del miedo o la tristeza hay que aceptarla mientras seguimos trabajando en pos de nuestros objetivos vitales.

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