¿Qué está bajo mi control?

Diferenciar dónde está el límite de nuestra influencia en el cambio es lo que determina cuando tus esfuerzos merecen la pena o cuando es sano retirarse con humildad y aceptación.

Creo que tenemos una gran capacidad para conseguir cambios en nuestras vidas, mucha más de la que nos pensamos. Aun así, los seres humanos tenemos limitaciones, ¡no podemos conseguirlo todo! Abarcamos hasta cierto punto y no podemos modificar muchos aspectos de nosotr@s mism@s, de los demás o de la vida. ¡Y lo más importante es que no lo necesitamos para ser felices!
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Aceptación de la realidad

“La vida es lo que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes
(John Lennon)

Si tuviese que elegir uno de los conceptos más importantes de la salud mental, elegiría sin duda la idea de la “Aceptación”.

Quizás nunca te hayas parado a pensar en este concepto, o más bien, tal vez no te hayas detenido a pensar qué significa realmente.

Considero que la aceptación es una de las mayores dificultades que solemos encontrar dentro de terapia y de la vida, porque la verdadera aceptación cuesta…y mucho.
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Los trastornos psicóticos

Los denominados trastornos psicóticos agrupan un conjunto de problemas de salud mental. Entre ellos se encuentra la conocida Esquizofrenia, pero también otros como el Trastorno Psicótico Breve o el Trastorno Psicótico Inducido por Sustancias. Los síntomas generales característicos son: (más…)

Mente grande y mente pequeña.

Según los meditadores, la <<mente grande>> es como un lago siempre calmo, enorme. Sin embargo, la <<mente pequeña>> se agita fácilmente y produce remolinos diminutos en esa superficie gigante que es <<la mente grande>>.
 
Nuestras emociones negativas son esos remolinos que podemos aprender a calmar. La clave es no identificarse con ellos. Colocarse en la mente del espectador (o <<mente grande>>) para que esa energía transite y se pierda con fluidez.
 
Las personas más fuertes y felices parecen tener una excelente habilidad para colocarse en la mente del espectador. Desde ahí, no le dan tanta importancia a las emociones negativas; crean una distancia para con ellas.

La paradoja de la felicidad

… Opino que la felicidad genuina consiste en la conciencia de la superación del infortunio. Sin una dosis de sufrimiento no se produce la felicidad en cualquiera de sus múltiples variantes. Ser feliz no es estar quieto siendo feliz. No hay un absoluto de la felicidad. No hay felicidad en sí. La felicidad es aquí y ahora. Estaba y ya no está, y por tanto uno a de suscitarla de nuevo si la desea disfrutar. […] El grado sumo de la felicidad no son, a mi juicio, el hecho venturoso, el instante de orgasmo, el deseo cumplido ni el orgullo satisfecho, aunque algo de felicidad reside en todo ello. A mi modo de ver, la felicidad se asemeja a aquello que escribió no me acuerdo qué novelista: el resultado, con consecuencias físicas y mentales altamente gozosas, de introducirse una piedra en el zapato, caminar un kilómetro soportando el dolor y, ¡Momento crucial!, descalzarse…
Fernando Aramburu
Los vencejos

Xabier Soto
Psicólogo Colaborador del Equipo de Terapia de Rafael Santandreu

No pienses en un limón grande y amarillo.

En el mundo de las emociones negativas, existe una máxima, que dice: <<Si lo rechazas, lo tienes más>>.
 
Es como escupir al cielo, intentar pegarle una paliza al oleaje del mar, darle un puñetazo a un espejo. ASI ES LA NATURALEZA DE NUESTRAS EMOCIONES NEGATIVAS.
 
Existe un ejercicio que se suele emplear en cursos de psicología para ilustrar este fenómeno rebote de los procesos mentales. Y consiste en lo siguiente: <<Te voy a pedir ahora mismo que no pienses en un limón. Por favor, No pienses en un limón grande y amarillo>>.
 
El resultado es que nadie puede sacárselo de la mente. No se puede evitar pensar en algo de forma activa. Si lo pruebas, se producirá el efecto contrario. Eso mismo sucede con las emociones negativas: los nervios, la vergüenza, la tristeza y demás.

Controla tu mente.

Sí, los seres humanos podemos comprender que <<todo es según el color del cristal con que se mira>>, pero ¡lo olvidamos tanto rápido! Tenemos una fortísima tendencia a creer, una y otra vez, que los hechos externos son los responsables de nuestro estado de ánimo.
 
La realidad es que somos nosotros los que nos provocamos las emociones. ¡Basta de echarle la culpa a los demás o al mundo de nuestra infelicidad!
 
Hasta que no asumamos nuestra autoría sobre las emociones, no seremos capaces de tener el control de nuestra mente.
 
Cambiando nuestra antigua manera de pensar, decimos adiós al estrés, los nervios, la ira, la vergüenza o la tristeza excesiva.
 
¿A qué estamos esperando?
 
Fuente: frasesbuenas.net

Tener la clave mental

Es sorprendente ver cómo todos los problemas emocionales están en nuestra mente: incluso las dependencias como el alcoholismo o el tabaquismo. Si tenemos la clave mental para liberarnos, resulta fácil hacerlo. Pero eso sí: el cambio sólo se halla dentro de nosotros, en nuestra forma de pensar.
 
Fuente: facebook.com

Bloquear la mente.

Cuando llevemos a cabo el trabajo conductual, habrá numerosos momentos en los que la mente no callará (y no dirá nada bueno ni constructivo). Se lamentará, protestará y, sobre todo, buscará mil salidas, mil huidas.
 
En realidad, ahí es donde radica todo el problema, en el frenesí de la mente en busca de salidas. Si no pensáramos, la ansiedad nunca llegaría. Experimentaríamos nervios, temor, pero serían pasajeros, durarían instantes, como les sucede a los animales. Es fundamental, pues, que aprendamos a bloquear la mente.
 
Es evidente que, para superar estos momentos, tenemos que aprender a «no escuchar», a bloquear la mente, mantenerla ocupada en otra cosa. Este aprendizaje es especialmente necesario en el caso de personas con adicciones.
Fuente: es.dreamstime.com

Cambiar es cuestión de decisión!

Sabemos que vivir en el modo de estrés o supervivencia crea la enfermedad y/o neurosis y marca nuestro funcionamiento biológico (expresión de las proteínas, síntesis de hormonas…).. pero sabemos ya también que con la mente podemos afectar la realidad… con lo que concluimos: “podemos hacer cambios dentro nuestro si queremos que las cosas en nuestra vida cambien… Si cambias cómo piensas, sientes y te comportas, ¡cambia tu vida y con ello tu salud! ¡No esperes a que cambie tu exterior para cambiar tu vida!”
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