Cambiar es cuestión de decisión!

Sabemos que vivir en el modo de estrés o supervivencia crea la enfermedad y/o neurosis y marca nuestro funcionamiento biológico (expresión de las proteínas, síntesis de hormonas…).. pero sabemos ya también que con la mente podemos afectar la realidad… con lo que concluimos: “podemos hacer cambios dentro nuestro si queremos que las cosas en nuestra vida cambien… Si cambias cómo piensas, sientes y te comportas, ¡cambia tu vida y con ello tu salud! ¡No esperes a que cambie tu exterior para cambiar tu vida!”

A diario tenemos entre 60 y 70.000 pensamientos, y el 90% de ellos son negativos, no nos sirven nada o basados y clavados a los del pasado. Con los años vamos repitiendo, a menudo poco conscientemente, algunos pensamientos… hasta que, con la repetición de ellos, las neuronas ya se activan de forma automática ante cualquier estímulo similar y activan lo que ya se ha transformado en un “programa”. Un programa sería un circuito de pensamientos automatizado. Por ejemplo, por la mañana cuando me suena el despertador me digo “qué palo, otra día lo mismo, seguro que hoy mi compañero también está de morros, mi jefe me habla mal… la vida realmente es aburrida y además yo que no tengo narices de hacer ningún cambio, estoy en peligro de vivir así hasta la muerte”.

¡Hay que trabajar duro y constantemente para identificar y cambiar los programas del pasado que ya no me sirven! Vivir en el pasado o preocupado por el futuro es vivir en el modo supervivencia, y este modo nos permite adaptarnos a un ambiente de peligro.. pero esto solo sirve a corto plazo y si estás realmente en peligro. Si no, entras en neurosis (miedo, tristeza exagerada…) y este estado no te deja energía para querer a los otr@s, disfrutar, aprender, abrir tu corazón (por ejemplo si viene 1 huracán (situación de peligro real) no pensarás en mejorar tu casa, amar a tu entorno, ni será momento de aprender, querer…). El problema es vivir la mayor parte del tiempo en este estado, porque además te hipersensibilizas y ves peligros por todas partes. En este estado solemos tender a poner la responsabilidad fuera de nosotros: que si mi jefe, que si mi pareja, etc. para justificar cómo me siento. Y siguiendo con esta lógica, pues claro esperas que cambien las cosas del exterior para sentirte mejor, y entras a ser lo que llamamos ser víctima de lo externo. Siguiendo con el ejemplo, ya te levantas negativa y estresada, en el modo supervivencia para poder sobrevivir a tu compañero, tu jefe… en fin a tu vida…

Pero la buena noticia está en que, igual que tus pensamientos pueden neurotizarte, ¡también pueden curarte y hacerte sentir feliz!

La conclusión es que “si quieres cambiar tu realidad, entrénate y trabaja en cambiar tu forma de pensar, sentir y actuar”, solo así podrás cambiar el 90% de los 70.000 pensamientos que tenemos cada día iguales al día anterior, ello requiere atención y dedicación…

De buena mañana, cambia la dinámica, tu forma de afrontar el día, haz las cosas un poco diferente, si quieres que tu día sea diferente. Decídete a hacer una pequeña cosa cada día diferente, una cosa que harías diferente “si tu vida ya fuese cómo te gustaría”. Para cambiar hay que ir más allá: Martin Luther King, Rosa Parks, Gandhi… son ejemplos de gente que tuvo 1 visión diferente, y empezaron a vivir (pensar, sentir y actuar) como si su idea fuera ya una realidad, como les gustaría que fuera el mundo: mostrando y proclamando amor incondicional, promoviendo una vida menos injusta, empezando a ser agradecido y compasivos sin esperar que el mundo exterior cambiara para ser felices… y ello les permitió ser felices en situaciones externas muy duras.

Si seguimos con el ejemplo, de buena mañana cuando te levantes, cuando identifiques que vas a entrar en el programa de pensamientos de cada día basado en la queja y supervivencia en tu trabajo, ¡cámbialo! Y piensa que, aunque tu compañero esté de morros, tu puedes hacer tu trabajo con pasión y aportar muchas cosas buenas. Además, te proponemos que decidas que vas a hacer una cosa diferente, por ejemplo, relacionarte con tu compañero diferente, como “si vuestra relación ya fuera como a ti te gustaría, de más buen rollo”: hoy le voy a subir un café, o le voy a dedicar 5 minutos reales y auténticos para preguntarle como está, interesarme por él…

¡Cada vez que le das 1 giro a un pensamiento negativo, se crea una nueva conexión neuronal en tu cerebro y a la larga, con práctica y perseverancia, vas a ir creando nuevas conexiones y estas se automatizarán e irán sustituyendo a los anteriores programas que ya no te sirven!

¡¡¡Así que anímate a ir tejiendo este nuevo camino para vivir una nueva realidad, es un poder innato que está dentro de ti… y la recompensa no tiene precio!!!

Carolina Palau
Psicóloga Colaboradora del Equipo de Terapia de Rafael Santandreu

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